Día Mundial contra o cancro


El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, promovido por La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) con el objetivo de aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad.

El cáncer es la segunda causa de muerte en los países desarrollados y la causa más frecuente de muerte prematura y evitable en la Unión Europea. En España, desde el año 2005, es la primera causa de muerte en hombres y la segunda en mujeres, después de las enfermedades del corazón.

El principal cancerígeno  es el tabaco. Las exposiciones laborales, a su vez, son la cuarta causa del cáncer después del tabaco, la dieta y el sedentarismo (OMS, 2014). Los tumores que más frecuentemente se han asociado con la actividad laboral son el cáncer de bronquio y pulmón, vejiga, cavidad nasal y senos paranasales, hígado (angiosarcoma), mesotelioma (que afecta a la pleura, el peritoneo, el pericardio y la túnica vaginal del testículo), laringe, colon, páncreas, próstata, riñón, cerebro, leucemia, linfomas, piel, así como el sarcoma de tejidos blandos, mieloma y otros, y continúan acumulándose evidencias.

CÁNCER LABORAL

La relación entre cáncer y trabajo constituye un asunto central en las estrategias de salud de las agencias internacionales y de los movimientos sindicales y sociales.

La Estrategia Galega de Seguridade e Saúde no Traballo 2017-2020 aborda en sus objetivos 4  y 5 aspectos en relación al cáncer laboral. El objetivo 4 establece la necesidad de mejorar los sistemas para la detección, comunicación y prevención de las enfermedades relacionadas con el trabajo que puedan permanecer ocultas, especialmente el cáncer de origen laboral. Por otro lado el objetivo 5 de la Estrategia gallega, va dirigido a la promoción de la mejora del estudio y de la investigación de las enfermedades profesionales, y a mejorar la prevención y la comunicación oficial del cáncer de origen laboral como enfermedad profesional.

No obstante, existen retos importantes. El primero, contar con instrumentos de investigación sobre los cánceres laborales que permita consolidar las evidencias científicas sobre la magnitud del problema, los niveles de exposición y el volumen de población expuesta.

Existe, además, una creciente conciencia del papel central que las condiciones de trabajo desempeñan como determinantes de las desigualdades observadas en la incidencia del cáncer.

Numerosos estudios identifican condiciones laborales que favorecen las exposiciones múltiples a carcinógenos como la subcontratación o el trabajo temporal y que dificultan la adopción de medidas efectivas de prevención.

Para significar el impacto que los llamados nuevos modos de organización del trabajo tienen en este ámbito, se ha llegado a acuñar el concepto “cánceres socialmente discriminatorios”. Los grupos que padecen dichos cánceres serían los inmigrantes, los trabajadores a tiempo parcial y los que trabajan como personal subcontratado, las mujeres y los trabajadores jóvenes, por lo general en el sector servicios, donde la conciencia de los riesgos químicos es baja.

Existe, pues, una creciente necesidad de identificar grupos vulnerables y “ocultos” cuya exposición laboral a cancerígenos está sub-representada en los datos de exposición y en las estrategias de intervención (EU OSHA, 2012).

Es conveniente, por último, adoptar una perspectiva más comprensiva y global sobre las causas del cáncer laboral.

a Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo estima que más de 32 millones de personas están expuestos a cancerígenos en la Unión Europea. El sistema de seguimiento y estimación de los expuestos laborales en Europa (CAREX, Carcinogen Exposure Database) señala que 1 de cada 5 trabajadores del continente están expuestos a carcinógenos laborales.

ctualmente, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer ha identificado cerca de 500 agentes que son carcinógenos humanos (grupo 1, 118), probables carcinógenos humanos (grupo 2A, 80), o posibles carcinógenos humanos (grupo 2B, 289), muchos de los cuales son agentes químicos o mezclas de agentes químicos (como el amianto, los componentes del humo de tabaco, las aflatoxinas (contaminantes de los alimentos) o el arsénico, contaminante del agua de bebida), pero también incluyen procesos industriales, las radiaciones ultravioleta e ionizantes y determinados virus, bacterias o parásitos. Además, se tiende a atribuir cada vez más un origen ambiental para una buena parte de los cánceres humanos.

El laboral es tradicionalmente el primer entorno en el que se registran las exposiciones, que suelen ser de mayor magnitud que las ambientales que afectan a la población general. Los retrasos en considerar las evidencias disponibles sobre los carcinógenos laborales y en la adopción de medidas de prevención provocan injustas pérdidas de vidas y tienen gravosos costes económicos para la sociedad, como el caso del amianto, del benceno o de algunas aminas aromáticas nos recuerda con frecuencia.

Recientemente en España se ha modificado el Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo, que incorpora en la Lista de sustancias, mezclas y procedimientos los trabajos que supongan exposición el polvo respirable de sílice cristalina generado en un proceso de trabajo. También se incorporan nuevos valores límite para agentes cancerígenos.